Después de realizar la Vía Verde del Val de Zafán y la Ojos Negros, nos apetecía visitar el norte, cambiando así de paisaje. Verde. Parajes más vírgenes y esta vez fronterizos con el país vecino, que nos recordarían la fantástica Pirinexus.

Datos de interés

El Bidasoa es un río vasco-navarro que transcurre desde Elizondo hasta su desembocadura en Hondarribia, trazando una frontera con Francia. La Vía Verde del Bidasoa recupera buen parte del trazado del Tren Txikito (Irun-Elizondo) y ofrece un recorrido inolvidable por pueblos de gran belleza de Navarra y Gipuzkoa a orillas del río Bidasoa.

Tiene una longitud total de 42 kilómetros, desde Elizondo hasta su fin en Irún. Esta vía verde también forma parte de la Euroveló 1. Nosotros hicimos la ruta desde Donamaria y la finalizamos en Donosti, realizando una ruta de 66 kilómetros de longitud.

En su totalidad, la vía transcurre por carriles bici, carreteras asfaltadas y caminos de tierra compactada la mayoría en buen estado, lo que hace que sea una vía fácil y adecuada para todo tipo de bicicletas excepto las de carretera. Los tramos que encontramos con más socavones no revestían ninguna dificultad, tan solo circular un poco más despacio y pendientes del suelo. También hay que destacar que algunos tramos son mixtos, y tendremos que ir con cuidado al compartirlos con vehículos. 

En cuanto a la infraestructura total es de 7 túneles, 2 apeaderos y 1 cargadero de mineral.  No es imprescindible llevar luces para utilizar en los túneles ya que no son muy largos y la mayoría disponen de luz automática, aunque si aconsejable. Durante el camino encontraremos localidades con todo tipo de servicios así como muchas áreas de descanso en ruta.

En cuanto a transporte, se puede llegar a Irún en tren y desde allí, en autobús hasta Elizondo.

 

Historia del tren txiquito del Bidasoa

Este ferrocarril nació como tren minero para comunicar Irún con la zona minera de Endarlatza. Esta primera línea de 10 kilómetros, y construida con el singular ancho de 915 mm, entró en servicio el año 1898. En 1916 experimentó un cambio radical: se prolongó hasta Elizondo, en la cabecera del río, y se cambió el ancho, dejándolo en el clásico métrico.

Esta ampliación y cambio de ancho vino acompañado de otro cambio radical: pasó de ser un ferrocarril minero a un ferrocarril de servicio universal, para viajeros y mercancías, de 51.5 kilómetros de longitud.


Detrás de todo esto, estaba la “Compañía de los Ferrocarriles del Bidasoa” ligada al grupo francés Credit Foncier d´Algerie et Tunisie. Sus promotores planteaban incluso un largo ramal hasta Pamplona, que no pasó de los proyectos. Su modesta existencia, tuvo un leve repunte en la postguerra, pero finalmente, el cierre de las minas y la competencia de la carretera llevó a la empresa casi a la ruina. Este crisis se agigantó con las graves riadas del año 1953 que, al igual que sucedió con el ferrocarril del Plazaola, arrastraron parte de la vía. Ésta fue repuesta pero su existencia duró poco más, siendo definitivamente cerrada la nochevieja del año 1956.

La ruta

Amanecemos sin un ápice de sol, en el que el gris y el txirimiri son los protagonistas. Nos esperan 70km a través de bosques y pueblos con encanto, siguiendo el cauce del Bidasoa. Desde Donamaria a Donosti.

Después de un desayuno espectacular terminamos de montar las bicicletas y salimos hacia Donesteban para iniciar  la Vía Verde del Bidasoa. El trazado es espectacular, por la gran cantidad de agua que lleva el río y por el verde del entorno. Este es un punto importante ya que aquí conecta la Euroveló 1, ruta que parte de Cabo Norte en Noruega y se está desarrollando hasta el sur de Portugal. También conviene saber que durante este tramo hasta llegar a Sunbilla, se comparte el trazado con otros vehículos de las fincas colindantes en la vía verde.

Llegamos al parque Intxakardi, en la orilla izquierda del Bidasoa y donde se une a él el agua proveniente de su afluente, el Ezkurra. Encontramos una bonita zona de descanso y punto donde el Proyecto Ederbidea, une esta vía verde con la del Plazaola.

Dos túneles y pocos kilómetros después llegamos a él. Sunbilla, población dividida a ambas orillas del Bidasoa y con preciosas casas de típicos balcones adornados por flores, poniéndole color al día gris que ahora nos daba una tregua y aprovechamos para hacer kilómetros sin detenernos mucho.
Después de este municipio el firme cambia a pista de tierra durante unos 2 kilómetros. Pero hay que resaltar que pese a ello, está en buen estado y es totalmente ciclable sin ninguna complicación. En este tramo también encontramos un túnel esta vez iluminado de unos 200m. Para realizar esta vía, no es necesario llevar grandes equipos de iluminación ya que los túneles que cruzamos son muy cortos y además  disponen de iluminación automática en su mayoría.

También es de agradecer que al pasar a menudo por poblaciones con comercios, no es imprescindible llevar mucha comida encima y podemos reponer los bidones de agua sin problema.

Otra curiosidad es que no encontramos los restos de antiguas estaciones de tren, como por ejemplo la antigua estación de Igantzi que en estos momentos  acogen toneladas de astillas de una maderera, pero ningún testimonio de la antigua vía de tren.

Más adelante, en el kilómetro 25, atravesamos otro túnel iluminado y en breve encontramos lo que había sido la ubicación de la antigua estación de Lesaka, hoy una gasolinera, un aparcamiento de camiones y un hotel que mantiene el rótulo con su nombre.

Hasta Bera, no encontramos más núcleos urbanos pero la verdad que el paisaje nos tiene embelesado. Frondosos bosques mientras atravesamos una pista en bastante buen estado que con algún salto de agua, nos va acompañando  la música del agua del Bidasoa que con las tormentas caídas estos últimos días va revolucionada, y entre prado y prado, las ardilatxas nos abren camino, ovejas con las lanas largas, típicas del país vasco y que pese a la cantidad de lana que tienen, no es de calidad. Por ello, en la antigüedad la utilizaban para hacer colchones, lo que les dio el nombre de “ovejas colchoneras”.

Llegados a Bera, cruzamos por el puente medieval de San Miguel conocido por la batalla de 1813, en el que podéis encontrar una lápida homenaje al capitán Daniel Cadoux que murió defendiéndolo. Es un pueblo elegante de la comarca de Cinco Villas, con dos barrios bien diferenciados en el que se pueden observar bonitas casas solariegas. El ayuntamiento está situado en un edificio barroco con pinturas neoclásicas originales de Julio Caro Baroja. Para terminar nuestra visita, volteamos la casa Itzea, cuna de la familia Baroja.

Apretamos la marcha hacia la muga o frontera. Retomamos el firme de tierra unos kilómetros después y tras cruzar algunos túneles más llegamos al puente de Endarlatsa, el cual desde este punto hasta su desembocadura, hace de frontera natural con Francia.

La llegada a Behobia (Irún), no es de las más bonitas. Después de tanta naturaleza, unas rampas por una carretera secundaria te llevan hasta una zona industrial y ya siguiendo carriles bici se desemboca en el puente de Pausu. La vía verde del Bidasoa termina delante de la Isla de los Faisanes, un islote situado en medio del Bidasoa que separa las orillas de Irún y Hendaya, y que desde el pacto de los Pirineos, pertenece 6 meses a España y otros 6 a Francia.

Continuamos a través de carriles para bicicleta hasta la salida de Irún y cruzamos por un camino rural, asfaltado y con muy poco tráfico salvando las carreteras principales. Oiartzun, Rentería sería algunos de los núcleos que cruzamos hasta llegar a Pasaia dónde encontramos la vía del ferrocarril Madrid – Irún.

Llueve, ahora a ¡cántaros! Y así fue nuestra llegada a Donosti, a la playa de Zurrolia, con la satisfacción de haber terminado la vía verde del Bidasoa y ganas de tomar una ducha caliente y salir de pintxos.

Un poco de historia sobre los pintxos

Unos dicen que fue Alfonso X que pidió un pequeño bocado para que el vino no subiera tan rápido, pero la leyenda que cobra más fuerza, es la de un avispado tabernero por allá los años 30 en Donosti, se le ocurrió pinchar en un palillo una anchoa, una guidilla y una aceituna manzanilla, dándole el nombre de Gilda y como reclamo turístico para acompañar los potes. El bar en cuestión fue “La Espiga” situado en pleno centro de San Sebastián. Y desde ahí a la evolución de que cada bar tiene su pintxo, un poco de comida sobre un pedazo de pan sujeto por un pincho.

Alojamientos

Nuestra ruta empieza en la localidad de Donamaria un bonito día de primavera pero fresco, en el que han caído cuatro gotas de lluvia, suficientes para subir el brillo al verde del norte. Nos alojamos en el precioso hostal rural Donamariako Benta al que merece la pena hacer una reseña tanto por su ubicación como por sus servicios. Disponen de parking privado y un almacén para guardar las bicicletas.
Por su cercanía, aprovechamos la tarde para visitar a pie Donesteban y Elizondo, pueblos de las tierras de Baztán, y empezar a tomarle el pulso a esta maravillosa tierra.

 

En San Sebastián nos alojamos en el hotel Casual del Jazz situado a 10 minutos caminado del centro y del casco antiguo. Una zona tranquila, rodeada de comercios y restaurantes, pero lo suficientemente alejada del bullicio para poder descansar bien.
Disponen de servicio de cafetería donde ofrecen un fantástico desayuno, variado y abundante.
Cuenta con Parking privado y disponen de un espacio especifico para guardar las bicicletas. La recepción está abierta las 24 horas del día.

Visitas turísticas

El Parque natural del Señorio de Bertiz

El Señorío de Bertiz está situado en la parte norte de la Comunidad Foral de Navarra y cerca de la parte sur de la vía, una zona de clima atlántico con numerosos valles de bosques frondosos, entre los que destaca el del Parque Natural por ser el que alberga un mayor grado de naturalidad atlántica.

Enmarcado en la cuenca de Baztán-Bidasoa, el Parque Natural presenta una vegetación rica en bosques de haya y roble principalmente en las laderas y fondos de valle, también hay bosquetes de riveras o alisedas en los márgenes de los cursos fluviales. Mientras que en las partes más altas, la cubierta vegetal se integra por pastizales intercalados con brezales y helechos.

Además, las setas son otro de los recursos naturales característicos de este valle debido a la alta presencia de pinares, hayedos y robledales, dando lugar a un repertorio de especies micológicas abundante y diverso.

En cuanto a su fauna, destacan las aves forestales, con ejemplares de gran valor como el pito negro, también sus mamíferos, tales como el visón europeo y el desmán del Pirineo, e invertebrados como el ciervo volante o el cerambix cerdo, sumando todos ellos al gran valor natural del espacio.

San Sebastián

Y aquí en Donosti, además de buena gastronomía podemos visitar la fantástica playa de la Concha la más nombrada con su bello paseo marítimo, y la playa de Zurriola. Nosotros la vimos con el mar revuelto, aunque eso sí, lleno de valientes surfistas.

También el más que famoso “Peine de los Vientos” el cual ofrece un espectáculo inigualable al ver las olas jugando con sus púas al tiempo que, en los agujeros de la plaza, sale el agua a modo de geiser.

El puente de María Cristina con sus cuatro majestuosos obeliscos. Y otro indispensable sería la Basílica de Santa María del Coro, construida sobre una iglesia románica y cuenta con elementos barrocos, góticos y neoclásicos). Espectacular.

Y por último, recorre el casco antiguo disfrutando de comercios de todo tipo y de sus deliciosas tabernas, sidrerías y asadores. Sin duda, la mejor manera de terminar una tarde – noche inolvidable en Donosti.

Pese a que no tuvimos la mejor de las meteorologías, es una vía verde que queremos repetir, visitar más lugares con encanto, y como no, volver a disfrutar de la gente de Navarra y Guipúzcoa que también lo pasamos.
Anécdotas hubo muchas, risas también, pero como en todos los viajes lo que te llena y te invita a pensar en el siguiente, es la esencia de la gente que encontramos por el camino.


La persona que nos ayudó al llamar a la puerta de su casa, la amabilidad y simpatía del personal en todos los alojamientos y las conversaciones espontáneas de vecinos que no hicieron otra cosa, que poner en evidencia lo pequeño que es el mundo y su nobleza, que aún existe.

Mapa descargable en Wikiloc

2 COMENTARIOS

  1. Excelente artículo, como los demás. Os agradecería que incluyeseis, a futuro o a pasado, comentarios “logísticos” origen-destino. Es mi caballo de batalla.

    • Hola Emilio.
      Agradecemos tu comentario y también tu sugerencia.
      Nosotros llegamos en coche desde nuestra ciudad de origen a Donamaría y desde allí realizamos una ruta circular de tres días, en este caso pasamos por la Vía Verde del Bidasoa en la primera etapa.
      Lo tenemos en cuenta para futuras publicaciones.
      ¡Saludos!

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