Escapada de dos días en bikepacking.

Monasterios, vinacotecas y gastronomía por tierras tarraconenses.

 

La Ruta del Cister une a través del GR175 (sendero de gran recorrido) 65 municipios de estas tierras y el de Real Monasterio de Santes Creus y el de Santa María de Poblet, que fueron importantes sedes cistercienses y aunque mezclan estilos arquitectónicos y son majestuosas construcciones, ponen de manifiesto la austeridad de la Orden del Cister.

 

 

¡Vamos a la ruta!

Un abad y 20 monjes huyen de las riquezas y excesos hacía un nuevo lugar Cîteaux (Francia) que dará nombre a la orden del Cister, para restaurar la norma de San Benito de Nursia, “Ora et Labora” buscar la belleza en la sencillez, subsistir a base del propio trabajo y vivir con lo imprescindible. Así el nuevo movimiento cisterciense se traslada hacía zonas rurales y aisladas descubriendo nuevas técnicas agrarias y repoblando grandes tierras.

DIA 1.- SEGUER – L’ESPLUGA DE FRANCOLÍ. 55 km – 1000m

Visita:

  • Museu del Vi

  • Les Coves de l’Espluga

  • Real Monasterio de Santa María de Poblet

 

 

 

Llevábamos tiempo dándole vueltas a que deberíamos hacer esta ruta en cuanto tuviéramos un par de días libres, ya que es un itinerario muy bonito que cruza La Conca de Barberà a través de carreteras muy tranquilas entre montañas, pequeños pueblos vinícolas en los que se pueden realizar catas, se disfruta de buena gastronomía y las visitas a monasterios bien cuidados con grandes historias ponen la guinda a una ruta entretenida.

Dejamos el coche en el pueblo de Seguer. De allí sale una preciosa carretera ya en subida, solitaria y bien asfaltada, en la que en 4 kilómetros encontramos Santa Perpetua de Gaià, los restos de la iglesia de Santa María de Gaià que aunque data del año 1172, y hasta el año 1935 se oficiaron misas, durante la guerra civil fue utilizada como almacén y posteriormente quemada y abandonada.

 

 

 

También se mantiene en pie la torre de lo que fue un castillo documentado desde el año 976, siendo declarado bien cultural de interés nacional (BCIN) los restos de adoquines y muros que lo formaron, con unas vistas increíbles a las montañas que lo rodean y el río Gaià que le da nombre a este y unos cuantos municipios más de la zona. Pese a que no está en muy buen estado, merece la pena realizar una parada y acercarse a verlo. Este pequeño núcleo pertenece a Pontils, siguiente pueblo por el que cruzaremos en nuestra ruta hacía L’Espluga de Francolí.

 

Aquí encontramos una pista, en bastante buen estado, que nos lleva hasta Biure y de allí a Les Piles, a través de una fantástica carretera entre viñedos. Aunque intentamos parar a hacer alguna visita, son núcleos tan pequeños que no había ninguna cafetería abierta, ni tan siquiera tenían o solo abrían el fin de semana, el centro social. Es importante tenerlo en cuenta por si necesitamos agua y llevar encima barritas, frutos secos o algo para picar ya que aunque 50 kilómetros nos pueden parecer pocos si estamos acostumbrados a pedalear, con el peso añadido del bikepacking y los sube-baja, necesitaremos algo de energía durante la ruta y evitar alguna que otra pájara.

¡Tener un molino de viento delante, escuchar su sonido al girar y sus dimensiones, impactan!

Llegamos a Conesa y su increíble parque eólico. La carretera sigue siendo muy buena, poco tráfico y bien asfaltada. Decir que aunque te cruzas con pocos coches, los que pasan, ¡despacio no van! Intentamos no despistarnos pese a que el paisaje encandila…

Conocer otros cicloturistas y compartir experiencias
es parte de la esencia de viajar

El siguiente municipio es Forés y aquí, gracias a Álex, un ciclista que nos cruzamos y se animó a entablar conversación con nosotros y acompañarnos un buen trozo, evitamos un repechón importante y planeamos hasta Belltall. Álex resultó ser un enamorado del bikepacking y durante los kilómetros que rodamos juntos, compartirnos rutas y experiencias.

Nos despedimos de Álex y seguimos en dirección a Solivella, un pequeño municipio con encanto en el que decidimos hacer una parada para tomar algo. Para ser finales de septiembre hace mucho calor y allí, en el local social del pueblo, nos refrescamos y tomamos un tentempié.

Ya casi hemos llegado. Una gran carretera comarcal nos deja en nuestro destino: L’Espluga de Francolí. El primer punto de interés lo encontramos nada más entrar, el Museu del Vi. En él se puede conocer la historia, cultivo y elaboración del vino DO Conca de Barberà, en un precioso edificio modernista obra del arquitecto Pere Domènech Roure.

Un poco más adelante, encontramos Les Coves de l’Espluga: La Cova de la Font Major y la Cova de la Vila, un museo que te transporta a 15000 años atrás y para los más atrevidos, se puede ir más allá haciendo espeleología.

En esta ocasión nos alojamos en los Apartamentos Ca la Pauleta. Un apartamento fantástico, con todas las comodidades y que te hace sentir como en tu propia casa.

Mercè y Enric son encantadores y se mostraron muy amables en todo momento para ayudarnos y darnos las informaciones que pedimos acerca de restaurantes, rutas y la mejor forma de llegar a Poblet, que era la siguiente parada del día, pero eso sí, con menor peso ya que lo dejamos todo en el apartamento.

El Real Monasterio de Poblet se encuentra a 3km de L’Espluga de Francolí. Como toda la ruta, la carretera es tranquila y además dispone de unos 2km segregados, lo que la hace más seguro si cabe.

Llegamos al monasterio con las últimas luces del día, esa preciosa “Golden Hour” que le da tanto encanto a los paisajes y acentúa el ocre de la piedra. Imponente delante de nosotros cruzamos el arco y entramos a una gran plaza.

Bajo la protección de reyes y nobles, el monasterio de Poblet se convierte en centro neurálgico de la Cataluña medieval. Panteón real durante la edad media, el conjunto se ha convertido en un símbolo histórico y cultural donde vuelven a vivir los monjes cistercienses

Y así, unes fotografías después, volvemos al apartamento para ya tomar una ducha y salir sin prisa para perdernos por los callejones del centro mientras leemos anécdotas e historias de la ciudad y buscamos un lugar para cenar.

DIA 2.- L’ESPLUGA DE FRANCOLÍ – SEGUER 58 km – 1000m

Visita:

  • Montblanc

  • Real Monasterio de Les Santes Creus


 

Salimos temprano en dirección a Montblanc. Está a escasos 7km de l’Espluga y su visita merece la pena. Ciudad templaria, con una muralla nueva protegiendo la ciudad, su castillo y sus calles adoquinadas, la historia de esta ciudad te seduce en cada uno de sus rincones.

VISITA A MONTBLANC.

“seguimos rodando por sus calles descubriendo arquitectura y comercio, cada cual con su encanto e historia, sin rumbo y con el único ritmo del golpe de pedal”

Después de un buen desayuno en la plaza mayor y de probar el mejor croissant de chocolate en mucho tiempo, alargamos la visita prometiendo volver.

Dejamos Montblanc y seguimos adelante, en la ruta de este día no encontramos tantos pueblos y transitamos más entre montañas, paisajes que van cambiando a medida que dejamos atrás la Conca de Barberá con sus extensos viñedos y las montañas de Prades de fondo, para adentrarnos en la comarca de l’Alt Camp y pasar a un paisaje más boscoso.

Cruzamos pequeños puertos de montaña hasta llegar al Pont de l’Armentera, un pueblo de unos 600 habitantes que nos da paso para llegar Aiguamurcia y nuestra próxima visita: El Real Monasterio de Les Santes Creus.

Fundado en 1160, el momento álgido de Santes Creus fue entre los siglos XIII y XIV, por su estrecha relación con la nobleza y el linaje real. Los reyes Pedro III de Aragón y Jaime II el Justo y su esposa Blanca de Anjou fueron mecenas del monasterio y escogieron ser enterrados aquí, en dos mausoleos góticos junto al altar mayor.

Desde aquí se aprecia un pequeño cambio y volvemos a encontrar algunos viñedos en forma de pasillo hasta llegar al Monasterio. En este caso es muy diferente al de Poblet ya que parece una gran urbanización con el Monasterio en el centro. Incluso dentro del patio, al cruzar el arco de entrada, encontramos el Ayuntamiento y un buen número de viviendas.

Y a partir de aquí, la ruta va llegando a su fin. Nos quedan unos pocos kilómetros que se realizan remontando hasta El Pont de l’Armentera y siguiendo una preciosa carretera con una amable pendiente entre bosques, tranquila y que nos permite llegar al coche sin estrés y charlando de todo lo vivido estos dos días en tierras tarraconenses. Pueblos con encanto, carreteras infinitas, monasterios cargados de historias y buena gastronomía al ritmo de la slow life.

¡Sin duda, una ruta para repetir en alguna de sus muchas variantes!

¿Os animáis?
¡Contadnos vuestra experiencia en La Ruta del Císter!

 

 


 


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2 COMENTARIOS

  1. Buenos días,

    Ante todo enhorabuena por la web y sus contenidos, son realmente interesantes.

    Me gustaría realizar esta ruta en breve, ¿sabrían decirme aproximadamente que cantidad de asfalto y camino tiene?

    Saludos

    Oscar G.

  2. Buenos días Oscar.

    Muchas gracias por tu comentario y por tu valoración positiva sobre la web. Nos anima mucho a seguir creando contenidos.

    Realmente el único tramo que se pasa por pista es entre Pontils y la localidad de Les Piles, es un tramo de tierra muy bien compactada que apenas llega a los cinco kilómetros, en el track está marcado tanto el inicio como el final de esta pista.
    El resto de la ruta son carreteras secundarias, con apenas tráfico excepto la bajada de Beltall a Solivella, donde pasas por la C-14 pero tampoco hay demasiado tráfico y el arcén es excelente para rodar.
    ¡Esperamos que disfrutes mucho de la ruta así como de los lugares por los que pasa!

    ¡Saludos!

    Cris y Alfons.

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