Iacca, habitada por el pueblo ibero de los Iacetanos, fue la primera fortaleza conquistada por los romanos en Hispania.
Fundada por Sancho Ramírez a finales del S. XI y antigua capital del reino de Aragón, también fue la primera ciudad en sublevarse a favor de la República en 1930. Ciudad de cuentos, leyendas, de heroicidad, de imponente catedral, de fortalezas y de batallas.

«Se dice que la reconquista de Aragón se inició cuando unas hogueras en la cumbre de la Peña Oroel indicaba que se tenía que empezar la lucha.»

Sin duda, Jaca no es una de las ciudades más bikefriendly del mundo, pero es que tampoco le hace falta. Situada en pleno Pirineo aragonés, rodeada de espectaculares montañas y puerta de entrada a valles franceses le da un carácter inigualable… recorrer sus carreteras y pistas por la mañana con nuestras bicicletas y callejear por su casco antiguo, ir de shopping o  disfrutar de sus monumentos, fortalezas y su inmejorable gastronomía por las tardes es algo que no puede pasar desapercibido a cualquier viajero. ¡En esta ciudad y sus alrededores no te vas a aburrir!

Comer y dormir.

Tras nuestra ruta por el valle del Loira, nos apetecía pasar unos días en la capital de la Jacetanía, sin montar bolsas en las gravel y sin pensar en nada más que en rodar un rato sin contar los kilómetros que teníamos que hacer durante esa jornada y pararnos cuando nos apeteciera, a darnos un baño en alguna poza perdida o simplemente dejar pasar las horas callejeando por Jaca y visitar La Ciudadela con su museo de miniaturas, el fuerte Rapitán o La Catedral de San Pedro, y como no… ¡degustar productos de sus excelentes pastelerías!

Lo primero que hicimos fue buscar alojamiento, y mientras veníamos en furgoneta desde Burdeos donde habíamos pasado un par de días, le echamos un ojo a las innumerables ofertas que existen en la ciudad. Teníamos claro que queríamos un apartamento para tener algo más de espacio, tener las bicis a mano y poder prepararnos el desayuno a nuestro antojo. Esta vez la elección fue Casa Otal, justo en la carretera que une Sabiñanigo con Jaca y a escasos 500 metros de la Pista de hielo, lo elegimos por su tranquilidad y por sus vistas a la Peña Oroel. ¡Y acertamos!

Las rutas: Innumerables.

Esa tarde y para estirar las piernas decidimos hacer una clásica y corta ruta que sube al parador de Oroel por carretera, y tras pasar una bonita y solitaria carretera en descenso se llega primero al pueblo de Navasa y luego en dirección Guasa hasta coger la carretera que va a Jaca de nuevo, son unos pocos kilómetros por un paraje excepcional. Encontrarnos con un pequeño zorro junto al Parador que no se asustaba ante nuestra presencia y poder pasar un rato junto a él fue la guinda del pastel a una magnifica jornada.

 

«La primera tarde decidimos subir al Parador de Oroel con nuestras gravel, un auténtico placer para los sentidos.»

 

Tras esto, compramos algo de cena para estar tranquilos en el apartamento y así poder tomar apuntes de las rutas y poner en orden todas las fotos. También decidimos sobre la ruta del día siguiente ya que estamos entre subir a San Juan de la Peña y visitar su impresionable emplazamiento en la piedra y volver por la carretera que viene de Pamplona o subirnos a Sallent de Gállego y rodear el Embalse de Lanuza, y finalmente optamos por lo segundo.

«Una tranquila cena en casa otal con impresionantes vistas tras una excelente jornada ¿Que más se puede pedir?»

 

El Valle de Tena

Al día siguiente nos levantamos temprano, cogimos la furgoneta y nos fuimos hasta la bonita localidad de Sallent de Gállego en donde aparcamos y tras degustar unos dulces caseros con chocolate que encontramos en una pastelería y tomarnos un café “take away” montamos en las bicis y callejeamos un poco por el pueblo fijándonos en el tipo de arquitectura, sus calles, sus comercios, sus gentes hasta que cogemos la carretera en dirección a la estación de esquí de Formigal. Esta estación fue inaugurada en Enero del año 1.965, suelen acudir de media unos 600.000 esquiadores por temporada, y actualmente la gestiona Aramón –participada por el Gobierno de Aragón e Ibercaja-.
Una vez que coronamos el puerto, volvemos a nuestro punto de partida aunque esta vez por una pequeña pista asfaltada que hace nuestras delicias y así llegamos de nuevo a Sallent para esta vez si, ir a rodear todo el Embalse de Lanuza, una de las estampas más clásicas del Valle de Tena junto con la Peña Foratata (2.292 metros) y así acceder a la presa desde donde están las panorámicas más bellas de la zona.
Un recorrido ideal para una mañana.

 

«Poder rodar por el Valle del Tena y ver la Peña Foratata desde el Embalse de Lanuza era algo que no podíamos perdernos»

¿Qué ver en Jaca?

Sin lugar a dudas, hay tres elementos que marcan el carácter de la ciudad de una manera notable y son La Ciudadela, La Catedral de San Pedro y La Peña Oroel que con sus 1.769 metros de altitud se erige junto con el guardián de la ciudad. No podemos perdernos ninguno.

La Ciudadela de Jaca.

Esta fortificación militar se comenzó a construir a finales de 1592, y tenía como fin proteger del país vecino los puntos estratégicos  y frenar así las guerras religiosas que se estaban desencadenando en toda Europa entre católicos y protestantes.
Desde que fue construida, la fortaleza siempre ha mantenido una guarnición militar dentro, aunque sus episodios bélicos han sido por suerte bastante escasos.
Actualmente, el consorcio de la fortaleza está formado por el Ministerio de Defensa, la diputación provincial de Huesca y el Ayuntamiento de Jaca para gestionar la conservación y la promoción de este espacio. Como muestra se puede visitar el museo de las miniaturas militares, el museo de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) y las exposiciones temporales que se van sucediendo, amén de todas las instalaciones como el polvorín, el patio de armas, etc. Esta visita puede ser guiada o por libre.

La Catedral de San Pedro.

La catedral fue declarada Monumento Nacional en el año 1931 y bien de interés Cultural en 1985 y está considerada como uno de los monumentos más importantes de todo el románico peninsular. Su ubicación es inmejorable, justo en el centro de la ciudad, a tiro de piedra de todos los bares, bodegas y restaurantes.

La Peña Oroel.

Imponente, se alza majestuosa sobre la ciudad y es quizás, uno de los mejores miradores de los Pirineos, no tiene demasiada altura pero si un marcado carácter, y según desde que cara la mires te parecerá totalmente diferente. No puedes marcharte sin subir a su cima, eso si… ¡caminando! Aunque os aseguramos que hemos visto a algunos fuera de serie subiéndola en bicicleta por la Cara Sur.
Pasear por la Calle Mayor y ver el Ayuntamiento, perderse entre callejuelas y encontrarse con gratas sorpresas del Románico o del Modernismo, ver la Torre del Reloj, el antiguo hospital o vagar hasta encontrar la estatua del Cisne al final del Paseo Constitución son unos de los muchos alicientes de Jaca.

Gastronomía en Jaca.

Al igual que los monumentos, los parajes naturales que envuelven la ciudad y los museos, la oferta gastronómica es infinita.
En Jaca está muy arraigada la “cultura de la tapa” con más de 40 locales dedicado a este menester, y a finales de Octubre se celebra el concurso “este finde tapas” en donde toda la ciudad saca sus mejores galas y los restauradores ponen todo su empeño y creatividad en innovar.
Tampoco puedes pasar un fin de semana en Jaca sin comerte una hamburguesa en “El Esteban”, lugar de encuentro de jóvenes y no tan jóvenes. ¡Probad la de ciervo!.
Si quieres algo más elaborado, sin duda el “Biarritz” es tu restaurante, en el Nadali sirven fusión de cocina Iraní y española… ¡Muy recomendable! Y si quieres una cocina sencilla a muy buen precio, El Restaurante La Masía es algo que no puedes pasar de largo.
Ya para vinos y tapeos, El Marboré y bodegas Langa  con sus respectivas especializaciones hará vuestras delicias.

Nosotros pasamos una semana por allí y no dejamos de visitar La Ciudadela, San Juan de La Peña, Rapitán, la Catedral… tomar tapas y vinos en diferentes establecimientos y subir en bici a Hecho, a San Juan de la Peña, a Canfranc, pasar por Aragües, Jasa, Berdún, Santa Cilia, Ansó,  llegar al camino de los navarros y bañarnos en numerosas pozas y saltos de agua, en el Veral, el Río Aragón, el Gállego…

Jaca da para mucho, y todo increíblemente bueno. ¿Te apuntas a pasar un fin de semana por la Jacetania?

 


 

 

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